
Haciendo que el espejo del baño sea realmente inteligente
A nadie le gusta salir de una ducha caliente para encontrarse con un espejo empañado. Es muy molesto. Aquí es donde entran en juego los calentadores infrarrojos. En lugar de intentar calentar toda la habitación, lo cual lleva mucho tiempo, estos calentadores envían calor directamente al vidrio y a nuestra piel.
Pasamos mucho tiempo intentando encontrar formas de lograr que ese calor actúe junto con la tecnología inteligente que ya tenemos en casa.
Calor que se genera al instante
Cuando hace frío afuera, no queremos esperar diez minutos a que el espejo se desempanie. Queremos que esto suceda en segundos. Para lograrlo, utilizamos emisores de infrarrojos de onda corta. Lo bueno de estos dispositivos es que no tienen mucha “masa térmica”. En otras palabras, no necesitan calentarse primero antes de comenzar a funcionar. Tan pronto como activamos el sistema desde el teléfono o el controlador, el filamento alcanza su temperatura máxima casi al instante.
También nos aseguramos de que los cables puedan soportar ese aumento repentino de energía, para que no se rompan los disyuntores en cuanto nos levantamos.
Conectarlo a tu hogar inteligente
Conectar un calentador a tu hogar inteligente no significa simplemente conectarlo mediante un interruptor Wi-Fi. Es más bien como una conversación entre los sensores y la fuente de energía. Por lo general, utilizamos Zigbee o Matter, ya que funcionan muy bien. Puedes configurarlo como prefieras. Quizás quieras que un sensor de movimiento active el calentador cuando entres en la habitación, o quizás quieras que el espejo esté caliente y desempañado desde el momento en que comience tu rutina matutina a las 7:00 a.m.
Además, el sistema puede “sentir” la humedad en la habitación. Si la humedad llega a un nivel determinado que pueda causar que el vidrio se empañe, el controlador se encarga de resolverlo. Ni siquiera tienes que pensar en ello.
La parte complicada (La ingeniería)
El problema es que los calentadores de alta potencia son ideales para obtener rapidez, pero pueden llegar a ser demasiado calientes. Si se aplica demasiada energía a un espejo pequeño, existe el riesgo de que el adhesivo se derrita o que el revestimiento del espejo se dañe. Es un equilibrio delicado.
Para evitar que el vidrio se agriete o que el filamento se queme, utilizamos un controlador PWM. Puedes pensar en él como un interruptor de atenuación que reduce automáticamente la energía suministrada una vez que el espejo alcanza la temperatura ideal. De esta manera, todo funciona de manera segura, estable y eficiente.