
Deje de adivinar por qué sus lotes de vidrio salen defectuosos
¿Alguna vez ha tenido la sensación de estar luchando contra su propia línea de producción? Puede que haya procesado un lote de vidrio recubierto, y todo parezca estar bien… hasta que se da cuenta de que algunas piezas están defectuosas.
Por lo general, el problema se debe al calor. Si las lámparas no funcionan con una precisión del 100%, habrá zonas frías en el proceso de tratamiento termal. Esas zonas son donde comienzan los problemas: el vidrio no se cura uniformemente o se recibe un tratamiento termal inadecuado. Como resultado, termina con un montón de piezas rechazadas. Es frustrante y costoso.
El culpable oculto: las variaciones en las lámparas
La realidad es que, incluso con el sistema de control más caro del mundo, no se puede solucionar un problema de calidad en los equipos utilizados. Veo esto todo el tiempo: un ingeniero instala un conjunto de lámparas infrarrojas, pero su potencia no es constante. Una lámpara podría tener una potencia de 2100 W, mientras que la lámpara de al lado solo tiene 1900 W. Esa pequeña diferencia es suficiente para que la temperatura de la superficie del vidrio varíe. Para resolver este problema, se necesitan lámparas con tolerancias muy precisas: entre ±2-5%. Cuando la potencia es constante, el calor se distribuye uniformemente por toda la superficie del vidrio. Ya no hay necesidad de adivinar.
Por qué las lámparas de onda corta infrarroja son la mejor opción
En cuanto al recubrimiento del vidrio, las lámparas de onda corta infrarroja son una solución excelente. Penetran directamente en la capa de recubrimiento sin calentar el propio vidrio. Es rápido… realmente rápido. Dado que la energía se transfiere rápidamente, se alcanza la temperatura adecuada casi instantáneamente. Esto evita que el recubrimiento se deforme o se derrita antes de endurecerse.
Algunas cosas a tener en cuenta
Sin embargo, aplicar tanta energía en un tubo pequeño conlleva ciertas desventajas. Las lámparas se calientan mucho. Si no se dispone de un sistema de ventilación adecuado, ese calor se acumula dentro de la carcasa de la lámpara. Si los reflectores no funcionan bien, los conectores podrían dañarse antes de lo esperado.
Un último consejo: verifique la tensión en el conector de la lámpara. Incluso las mejores lámparas pueden fallar si la fuente de alimentación no es estable. Asegúrese de que su circuito funcione correctamente, y así la salida de energía estará donde debe estar.